lunes, 11 de abril de 2011

INTEGRACIÓN SENSORIAL: EL CEPILLADO

En sintonía con los sentidos
El autismo comprende un espectro amplio de condiciones neurológicas que afectan destrezas sociales, emocionales y de comunicación. (Para Primera Hora/ Felipe Torres Figueroa)
lunes, 11 de abril de 2011
Ambar Cordero / Para Primera Hora
El mes de abril marca una fecha especial dedicada a concienciar sobre el espectro de condiciones neurológicas, a menudo poco comprendidas, que abarca el autismo. Con frecuencia, nos olvidamos que el autismo se trata de una sombrilla amplia que incluye no sólo deficiencias en el desarrollo de destrezas de comunicación, sino también emocionales y sociales. Los niños autistas a menudo experimentan rabietas repentinas, tienen dificultad para relacionarse con otros de manera adecuada y no demuestran temor al enfrentarse a peligros reales.
En la mayoría de los casos estas conductas se deben a un déficit en la integración sensorial del sistema nervioso. El cerebro es el que se encarga de registrar e interpretar la información recibida con el fin de adaptar su respuesta a los estímulos del medioambiente, esto es lo que se conoce como integración sensorial. Yadira Rentas, terapista ocupacional del Proyecto de Autismo Infatil del Instituto Filius de la Universidad de Puerto Rico, establece que “todo lo que hacen los niños se ve afectado cuando tienen dificultad para integrar y modular la información sensorial, porque les dificulta reconocer cuándo y cómo reaccionar a los diferentes estímulos y situaciones que se les presentan.”
Técnica de cepillado Willbarger
La técnica de cepillado Wilbarger, desarrollada por la terapista ocupacional Patricia Willbarger, es una de las terapias que se utiliza para tratar problemas en la interpretación de la información que reciben los sentidos. Ésta requiere un cepillo especial de tipo quirúrgico (como el que utilizan los cirujanos para lavarse antes de ir al quirófano) que al deslizarse con la presión adecuada sobre la piel, ayuda a despertar los receptores táctiles de diferentes partes del cuerpo. La técnica de Wilbarger lleva más de 10 años en práctica y según Rentas ha probado ser efectiva tanto para ayudar a mejorar la capacidad de atención como para calmar la reacción que tienen los niños autistas a diferentes estímulos sensoriales.
Es importante que los padres, con la supervisión de un terapista, aprendan la técnica para que así la puedan realizar en casa con frecuencia para asegurar resultados inmediatos y prolongados. La duración de esta terapia es de 2 a 3 minutos y se excluyen del contacto con el cepillo la cara, el pecho y el área de la barriga. Según Yadira Rentas, “la sensación en la piel dura aproximadamente un par de horas, por lo que se recomienda a los padres que al menos durante el primer mes le realicen la técnica cada dos horas.”
La terapia Wilbarger forma parte de lo que se conoce como una dieta sensorial. Esta dieta combina diferentes técnicas con diferentes estímulos que en conjunto permiten desarrollar una mejor integración sensorial en los niños autistas. Una terapista ocupacional debe ser quien evalúe al niño, determine y provea un método personalizado que se ajuste a las necesidades del niño.
Para más información, llama al Proyecto de Autismo Infantil del Instituto Filius de la Universidad de Puerto Rico al 787-648-9004.