sábado, 21 de mayo de 2011

Bacterias intestinales pueden afectar el comportamiento
Se cree que el autismo de inicio tardío podría estar relacionado con un contenido bacteriano anómalo.

Las bacterias que residen en el intestino influyen tanto en la química del cerebro como en el comportamiento, refiere un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de McMaster de Canadá.  

En un experimento realizado, los científicos constataron que la conducta de una serie de ratones podía modificarse provocando un desequilibrio en su flora intestinal. El descubrimiento es importante, ya que sugiere que habría una relación entre un contenido bacteriano anómalo en el intestino y ciertos trastornos del comportamiento, según se publica en Tendencias21.es.

INVESTIGACIÓN

Por otro lado, el estudio revela el potencial terapeútico para trastornos de conducta de las bacterias probióticas, que son las responsables de restablecer las flora intestinal.

Mediante un comunicado, la casa de estudios, informó que este hallazgo es importante porque diversos tipos de enfermedades gastrointestinales comunes, como el síndrome de intestino irritable, se han asociado frecuentemente con la ansiedad y con la depresión.  También se ha especulado con que algunos trastornos, como el autismo de inicio tardío, que aparece después de los dos años, podrían estar relacionados con un contenido bacteriano anómalo en los intestinos de los afectados.

BACTERIAS ESENCIALES

Por su parte, el profesor de medicina de la Michael G. DeGroote School of Medicine, Stephen Collins, señaló que los resultados obtenidos suponen un estímulo para la realización de futuras investigaciones sobre el componente microbiano de los trastornos del comportamiento.

Según los expertos, en los intestinos de cada persona viven unas 2 mil especies de bacterias distintas, que conforman lo que conocemos como flora intestinal. Éstas se encargan de llevar a cabo funciones esenciales para la salud, como ayudar a la absorción de nutrientes, además de sintetizar compuestos o proteger de ciertas infecciones, ya que cualquier tipo de trastorno en el equilibrio de este ecosistema intestinal pueden desatar peligrosos problemas de salud.

La investigación de Collins y Bercik, realizada con ratones adultos sanos, ha demostrado que la desestabilización del contenido bacteriano corriente del intestino, mediante el suministro de antibióticos, también puede afectar al comportamiento.

Cambios registrados  

Para provocar la desestabilización en los ratones, los expertos dieron a éstos una mezcla de antimicrobiales (los antibióticos neomicina, bacitracina y pimaricina), que los animales tomaron con el agua de beber, durante un periodo de siete días. Los cambios provocados en la flora intestinal de estos animalitos vinieron acompañados de un aumentos en el llamado factor neurotrópico derivado del cerebro (BDNF), que es una proteína activa en ciertas áreas del cerebro, como el aprendizaje, la motivación, la memoria, entre otros. Estudios anteriores, consideran que el factor neutrópico había sido relacionado con la depresión y con la ansiedad.