miércoles, 11 de mayo de 2011

INCLUSIÓN EDUCATIVA DE PERSONAS CON AUTISMO


La inclusión educativa del autista.
Dennis Cardoze



La inclusión educativa de personas con condiciones de discapacidad se basa en el consenso universal de normalización, el cual nos dice que hay que aceptar a estas personas ofreciéndoles las mismas condiciones que a las demás. La Convención sobre los Derechos del Niño de 1989 establece que los Estados parte reconocen el derecho del niño a la educación en condiciones de igualdad de oportunidades. En 1993, “Las Normas Uniformes para la Equiparación de Oportunidades de las Naciones Unidas” prescribieron la igualdad del derecho a la educación de las personas discapacitadas y, también, que esa educación debe darse en contextos escolares integrados y en el contexto de la escuela regular.

Con base en estas declaraciones, no es difícil defender el derecho de las personas con autismo a ser aceptadas en los ambientes educativos regulares para recibir instrucción y educación, lo que supone que el sistema esté preparado para ello, lo cual, según los compromisos firmados por los Gobiernos, es obligación pendiente de cumplimiento.

Los autistas podrán ser incluidos más fácilmente cuando hayan experimentado un proceso adecuado de estimulación precoz (lo que supone una detección también temprana) y la habilitación funcional en la etapa preescolar. Esto permitirá que se den factores favorecedores de su inclusión, tales como el desarrollo de formas de comunicación, capacidad suficiente de atención, de trabajo y orientación independiente –aunque requiera de cierto apoyo–, capacidad de auto cuidado, ausencia o disminución de conductas que puedan interferir con su aprendizaje y el desarrollo de las habilidades cognoscitivas básicas.

Por otra parte, la educación escolar del autista puede no dar buenos resultados si no se hacen las adecuaciones necesarias al currículo, si no se tienen en cuenta las habilidades y aprendizajes previos del alumno, las dificultades inherentes a su condición de autista, y si no se sigue una enseñanza flexible y significativa, con reevaluaciones constantes de los resultados.

Igualmente, pueden ser obstáculos para el éxito la falta de entrenamiento de los maestros para trabajar con alumnos que presentan situaciones especiales y diferentes, una relación cuantitativa maestro-alumno que excede las posibilidades de aquél, el establecimiento de metas poco acordes con la realidad del niño, cuando el aprendizaje no se logra generalizar fuera de la escuela, porque no se da el seguimiento fuera del centro por comunicación inadecuada con los padres, cuando existen presiones administrativas que impiden un proceso de enseñanza flexible y creativo por parte de los docentes, por ideas erróneas o expectativas inadecuadas de los padres y, finalmente, por no darse una coordinación eficaz entre las personas involucradas en el proceso educativo.

Personas autistas con buen potencial han visto frustradas sus esperanzas de formación académica, porque o no tuvieron una buena habilitación, o la escuela en la que se les integró no les dio el apoyo suficiente.

Algunos, los de muy alto nivel de funcionamiento, sobrepasan las barreras que les pone el sistema por ellos mismos y con la ayuda de sus padres y/o tutores privados, pero muchos, con niveles no tan altos, encuentran esas barreras insuperables.