martes, 26 de julio de 2011

Más que el mejor amigo del hombre
EL HOTEL CANINO Y FELINO DE IGELDO ADIESTRA PERROS PARA ASISTIR A PERSONAS CON DISCAPACIDAD
JUAN CRUZ DE PABLO - Martes, 26 de Julio de 2011


Sua es un perro de la raza doberman que está siendo adiestrado en el hotel canino y felino de Igeldo. (Ruben Plaza)

EL perro es conocido por ser el mejor amigo del hombre, pero es más que eso. Es una luz en la oscuridad en la que están sumergidos los invidentes, un apoyo en la soledad y la inhibición del autismo, la movilidad de la que carecen los discapacitados medulares o la juventud y la agilidad que dejó atrás la tercera edad.
El hotel canino y felino de Igeldo es una residencia, preferentemente de perros, que comenzó a dar sus primeros pasos en el año 2008 proporcionando adiestramiento de animales dirigido a personas con discapacidad. Desempeñan tareas de carácter social y colaboran con organizaciones como el Centro Especial de Empleo Segi Hiru o la Asociación Guipuzcoana de Padres de Afectados de Autismo Gautena, entre otras. "Somos un centro canino y felino que da cobertura multidisciplinar y estamos en contacto con organizaciones de discapacitados, residencias de ancianos y, en general, con colectivos de personas que presentan discapacidades y no pueden valerse por sí mismas", expone Jon Azpirotz, director del hotel.
Es común ver por la calle personas con discapacidad acompañadas de perros adiestrados para ayudarles y facilitarles la vida. Este servicio va dirigido a personas con lesiones medulares y distrofias musculares; invidentes; gente que presenta cuadros de autismo; colectivos que sufren de esclerosis múltiple, parálisis cerebral o discapacidad intelectual; la tercera edad… Pero ¿qué hay detrás de todo ese trabajo? ¿Cómo es el proceso de adiestramiento?
Es importante recalcar que se trata de una labor muy compleja y que requiere una gran paciencia, dedicación y profesionalidad. De hecho, los adiestradores deben estar registrados y homologados por el Gobierno Vasco tanto en el adiestramiento de animales como en la modificación de conductas y el entrenamiento de perros de asistencia. Esta función se suele llevar a cabo principalmente con razas golden retriever y labrador porque son perros de "gran inteligencia y grandes condiciones y capacidades para ayudar a estas personas", pero también se trabaja con pastores alemanes y dobermans, entre otros.
Los entrenamientos han de ser muy específicos y las sesiones de trabajo, cortas. "Hay que tener muy en cuenta el estado emocional del perro. No puede estar nervioso, sino que debe mostrar tranquilidad y una disposición proactiva y ganas de trabajar", describe Azpirotz. En estas condiciones, se trabaja la condición del perro y se trata de formar en su mente esquemas de lo que tiene que hacer. "Tratamos de inculcarles la relación entre una palabra y una acción. Cuando oiga una orden concreta debe saber qué acción realizar. Si lo asimila y lo hace bien hacemos sonar un ruido con un aparato llamado clicker. De esta forma, transmitimos al perro que lo ha hecho bien y se le premia con un alimento", añade el adiestrador. Tras una breve sesión, se libera al perro para que juegue y no termine por rechazar el aprendizaje al que se le somete.
DOS BENEFICIOS PRINCIPALES
Independencia e intimidad
Principalmente, se les enseña a estar tranquilos en todo momento y a liberar los estímulos sexuales y alimenticios. Además, se les desarrolla la habilidad de guiar a una persona con discapacidad, de ayudar a ésta en tareas concretas, de recoger del suelo cosas que se caen, de abrir y cerrar puertas… "A través de este servicio de perros de asistencia se busca que la persona discapacitada obtenga dos beneficios fundamentales: por un lado, libertad de movimientos para no depender de nadie para dar un paseo o realizar actividades determinadas; y por otro lado, la intimidad que un perro de asistencia puede dar en situaciones en las que el usuario tiene que cambiarse de ropa o arreglarse", dice Azpirotz.
Una vez completado el adiestramiento, hay que centrarse en el acoplamiento de la persona que sufre la discapacidad, a quien también hay que educar en cómo tratar al animal y enseñarle las palabras y gestos claves que debe realizar para obtener la ayuda. "La experiencia dice que, si la persona que va a recibir la ayuda del perro tiene ganas y buena disposición, es más que suficiente para que la relación entre ambas partes sea buena".
El hotel canino y felino Igeldo, en cualquier caso, no solo adiestra animales, sino que desarrolla un abanico más amplio de actividades. Ubicado en un lugar tranquilo, alejado del ruido, dispone de grandes terrenos para que los animales corran y jueguen con total libertad. En ese contexto, acoge en su residencia canina y felina a aquellos animales que, en periodos estivales y vacacionales, se quedan sin el cuidado de sus dueños.
Paralelamente, mantiene un convenio con algunas localidades guipuzcoanas para atender y acoger a los animales que vagan por la calle sin dueño. Y, además, los animales que presentan lesiones y heridas son tratados y curados en sus instalaciones. De igual forma, ofrecen en adopción animales totalmente sanos, esterilizados y educados.
FUENTE: http://www.noticiasdegipuzkoa.com