lunes, 1 de agosto de 2011

Ni la montaña les frena
Dos alpinistas discapacitados de Castilla y León atacan la cumbre del Mont Blanc
01.08.11 - 01:01 -
RUTH RODERO | VALLADOLID.

Su última aventura les llevó hasta los Alpes franceses, más en concreto hasta el Mont Blanc. Pablo Blanco, salmantino de nacimiento y afincado en Asturias, y Ricardo García, burgalés, se conocieron en la expedición que les condujo hasta la cima de la montaña más alta de Europa occidental.
La peculiaridad de esta expedición se centra, precisamente, en estos dos protagonistas. Ambos llegaron hasta Montañeros sin Barreras con el objetivo de poder disfrutar de algo que les apasiona, la montaña. Estos dos castellanoleoneses son discapacitados y, aunque están acostumbrados a vivir con su discapacidad, día a día la retan a superar nuevas barreras.
Pablo nació sin un brazo, lo que no le impidió enamorarse de la montaña desde bien temprano. La culpable de que Ricardo comenzase su afición por la montaña se llama retinosis pigmentaria. Se la diagnosticaron hace casi 20 años, y le ha provocado una pérdida de visión progresiva que hace que en estos momentos tenga un 89% de minusvalía.
Pablo acostumbraba a salir a la montaña con su hermano, hasta que un día decidió navegar por Internet asociando las palabras montaña y discapacidad. Fue entonces cuando se topó con la página web de Montañeros sin Barreras, pidió información sobre las actividades que realizaban y todo quedó en un punto muerto hasta que, un año después, se encontró con ellos en Gredos y comenzó a realizar actividades con el club. Algo así le pasó a Ricardo, estaba en una expedición en Chile con un grupo de la ONCE, fue entonces cuando Montañeros sin Barreras se cruzaron en su camino y desde entonces no se han vuelto a separar.
Pero, ¿qué es Montañeros sin Barreras? Es un club deportivo de discapacitados. El director técnico del proyecto, Miguel Ángel Gavilán, otro enamorado de la montaña, sufrió la amputación se su mano izquierda, lo que no le impidió seguir disfrutando de su deporte favorito. Fue entonces cuando pensó que su experiencia podría ayudar a los demás y puso en marcha el proyecto. El objetivo fundamental por el que nace el club es la integración deportivo-social de cualquier deportista discapacitado al mundo de la montaña y el entorno natural.
El trabajo comenzó con discapacitados físicos y sensoriales, pero desde hace dos años se trabaja también con alpinistas con capacidades intelectuales diferentes, personas con síndrome de down y autistas.
Si para cualquier persona de a pie escalar una montaña puede ser una labor casi imposible, es difícil imaginar cómo debe ser para aquellos que además tiene un handicap a mayores. ¿Cómo se enfrentan estos deportistas a la montaña? Pablo, Ricardo y Miguel Ángel lo tienen claro: como cualquier otro alpinista. «Hay que respetar a la montaña y la montaña pone las mismas barreras a cualquier persona», explica Miguel Ángel. Pablo va un poco más allá y añade que «en la montaña todos somos iguales».
Cuando se encuentran en la sierra con otros grupos de montañeros no pueden evitar las miradas. «A la gente le choca mucho verte escalando» cuenta Pablo, aunque también asegura que hay gente que ha sufrido un accidente y que se anima a continuar o comenzar con el alpinismo al verlos a ellos en acción.
Este grupo de montañeros no busca subir la montaña de cualquier manera, no se trata de meter al montañero en un saco y arrastrarlo o utilizar grúas que les aúpen a lo más alto. Estos deportistas se preparan y entrenan como cualquier otro, respetan la montaña y lo hacen de una forma natural. «Si queremos inclusión social debemos comenzar por aceptar las reglas» cuenta el director del club. Los deportistas suben a la cima a base de entrenamiento y preparación, respetando los límites de cada uno y poniendo la seguridad como condición principal.
La superación personal es el objetivo de cada alpinista, pero, ¿cómo suben realmente? Montañeros sin Barreras cuenta con la colaboración del Grupo Militar de Alta Montaña, fundamental en las actividades que realizan tanto por la seguridad como los medios técnicos y humanos que proporcionan. El club además se dedica a la formación no solo de los deportistas sino también de los guías. Estos guías tienen una formación muy específica, reciben cursos de diferentes asociaciones para obtener los conocimientos necesarios para poder actuar con personas muy diferentes. Hasta este momento, en la montaña, los deportistas con síndrome de down, autismo o cualquier tipo de discapacidad sensorial o cognitiva no estaban siendo tenidos en cuenta. Por ello la formación de los guías que les acompañarán en cada momento es fundamental.
Los cursos de formación de voluntariado tienen una gran aceptación, cada grupo de voluntarios se especializa en un tipo de guía, no es lo mismo trabajar con una persona invidente que con una persona autista. Sus reacciones son diferentes, por lo tanto el modo de actuación ante las posibles crisis que puedan surgir también.
No siempre se lleva un guía por cada deportista, depende del grado técnico de la actividad y del tipo de discapacidad del alpinista. Por ejemplo, Joanna Carreras, alpinista intelectual diferente, necesita como mínimo tres guías que la acompañen y, teniendo en cuenta que es una mujer, necesita que al menos dos de estos guías sean mujeres.
Hasta ahora el club ha realizado expediciones a picos de más de 7.000 metros y continuamente incorporan gente nueva encaminada a la alta montaña a la que ellos mismos forman. El principal inconveniente con el que se encuentran es, como en casi todas las ocasiones, el problema económico. Este tipo de expediciones tienes unos gastos que no son soportables sin patrocinadores. La ascensión de un deportista de este club al Kilimanjaro puede suponer un coste de 3.400 euros, lo que les ha llevado a tener que anular la expedición que tenían prevista para el mes de agosto a Muztag-Ata en China. Su próximo proyecto, además de seguir formando deportistas y guías especializados en alta montaña, es llevar al grupo de alpinistas jóvenes a escalar el Himalaya.
FUENTE: http://www.elnortedecastilla.es