domingo, 15 de enero de 2012

Time’ considera la conexión entre las vacunas y el autismo uno de los más grandes fraudes científicos
2012 enero 15
por Luis Alfonso Gámez



Andrew Wakefield, inventor de la falsa conexión entre la vacuna triple vírica -contra el sarampión, la rubéola y las paperas- y el autismo, es el autor de uno de los más grandes fraudes científicos de la historia, según la revista Time. El médico británico y otros investigadores publicaron en 1998, en The Lancet, un artículo en el cual, tras examinar sólo doce casos infantiles, aseguraban que existía una conexión entre la administración de esa vacuna y el autismo. El estudio tuvo un gran impacto en Reino Unido y, posteriormente, en otros países desarrollados -incluida España-, donde por su causa ha habido desde entonces un decenso de los índices de vacunación. La situación ha llegado a tal punto que algunos Gobiernos están tomando ya medidas para frenar la antivacunación y, con ello, impedir el resurgimiento de enfermedades en retroceso hasta hace poco.

Ningún otro equipo de investigadores ha confirmado la relación entre la MMR y el autismo defendida por Wakefield, quien ha visto como su estudio ha sido completamente desacreditado. En 2004, diez de los coautores de la investigación retiraron su firma del artículo que había desatado la tormenta. En febrero de 2010, The Lancet retiró el texto de sus archivos por fraudulento y, en mayo de ese mismo año, el Consejo General Médico (GMC) de Reino Unido prohibió a Wakefield ejercer en el país por su actitud deshonesta e irresponsable en el trabajo citado. Hace un año, una investigación del periodista Brian Deer, para British Medical Journal, concluyó que la conexión entre la triple vírica y el autismo había sido fruto de un “sofisticado fraude” perpetrado por Wakefield para ganar millones a través de negocios basados en el miedo a la vacuna.

Time coloca ahora a Andrew Wakefield, apóstol del movimiento antivacunas, en la misma vergonzosa galería del fraude científico que el surcoreano Hwang Woo Suk, falso autor de la primera clonación de embriones humanos, y el arqueólogo aficionado Charles Dawson, uno de los implicados en el fraude del hombre de Piltdown, entre otros.

Me ha informado de esta magnífica noticia José Raúl Canay Pazos.