miércoles, 14 de diciembre de 2011


  • L apequeña taya Kennedy. Bruce Adams
    Taya Kennedy, una modelo infantil con síndrome de Down 11 DIC 2011 | Rosa Cuervas-Mons Solo unos pocos niños fueron capaces de enamorar a la cámara, sonreír en el momento preciso y captar la atención de los seleccionadores. Más de dos mil aspirantes para cincuenta plazas. Como cada año, el casting de modelos infantiles de la agencia británica Urban Angels estaba hasta la bandera. Solo unos pocos niños fueron capaces de enamorar a la cámara, sonreír en el momento preciso y captar la atención de los seleccionadores. Taya Kennedy fue una de ellos. “Brilla en las fotografías”, dijo la directora de la agencia. ¿Y lo del síndrome de Down? “No cambia el resultado. Taya es una estrella”. Animada por una prima suya, Gemma Andre (29 años), seleccionó dos fotografías de su hija tomadas con el móvil, rellenó el cuestionario y envió la inscripción al casting de modelos infantiles de la prestigiosa Urban Angels, que ha colocado a sus niños en desfiles y catálogos de Burberry, Stella McCartney, GAP, Marks and Spencer o H&M. “Ninguna pregunta se refería a la salud del niño, así que no mencioné nada sobre el síndrome de Down”, explicó más tarde Andre al rotativo Daily Mail, rendido a esta historia de integración de un niño con síndrome de Down. A los pocos días recibió la llamada de la agencia. Habían preseleccionado a Taya, nacida en septiembre de 2010, para el casting. Querían ver cómo actuaba en la sesión de fotos. Tampoco entonces Gemma mencionó nada sobre la salud de su hija. “Quería que compitiera en igualdad de condiciones, no que fuera la cuota de discapacidad”. Y llegó el gran día. Taya, acostumbrada a las interminables sesiones fotográficas de una madre primeriza, posó con la naturalidad propia de las estrellas. Sonrió a la cámara, no se dejó intimidar por los adultos, rio, hizo reír... enamoró a la agencia. Así que, días después, Gemma recibió una nueva llamada:“Es preciosa. La queremos en nuestros catálogos”. Entonces fue cuando preguntó si eran conscientes de que su hija tenía síndrome de Down. “Es irrelevante. La hemos seleccionado”. Las lágrimas que recorrieron el rostro de Gemma no fueron tanto de alegría porque su hija fuera a ser modelo -Mothercare ya se ha interesado por ella-, sino porque se había hecho realidad su sueño: que Taya fuera tratada como una niña igual que los demás niños, sin diferencias. El ‘pack’ completo Porque, desde que supieron que la pequeña Taya tenía síndrome de Down, Gemma y Robin (23 años) habían escuchado más noticias malas que buenas. Los médicos se limitaron a decirles todo lo que no podría hacer: no podrá andar hasta los tres o cuatro años, no tendrá una vida autónoma, no desarrollará todos los dientes, tardará mucho en hablar... “También me dijeron que no podría darle el pecho porque los niños con Down no pueden tragar bien”. Pero Gemma desafió las opiniones de los expertos. Fue a clases de crianza y consiguió amamantar a su hija durante nueve meses. La pequeña ya se sostiene de pie, dice mamá y papá y su tono muscular es el mismo que el de cualquier niño de su edad. “Ahora no hago caso a los médicos”, dice Gemma, que ha creado una web para su hija:Tayaslove.com. Y no solo eso. Taya ya tiene una cuenta para que el día de mañana pueda ir a la Universidad y sacarse el carné de conducir, y sus padres han decidido que irá a un colegio ordinario, en las mismas condiciones que el resto de los alumnos. Si algo molesta a Gemma, es que la gente le diga eso de ‘pobrecita’. “Hay mujeres que no pueden tener hijos y a mí Dios me ha regalado a esta niña tan especial”, explica ella para luego reconocer que, hoy, no cambiaría nada de su pequeña. “Es un pack; tiene problemas, pero también una energía increíble y una alegría permanente. Se levanta sonriendo y se acuesta sonriendo. Sin su discapacidad no sería ella, así que no, no cambiaríamos a Taya”. Eso sí, cuando Taya nació y el médico les comunicó que tenía síndrome de Down, no pudieron evitar sentirse desgraciados. “Pensamos que por qué a nosotros y nos lamentamos por la hija que habíamos imaginado”. Cuentan que cuando salieron del hospital tenían miedo, un folleto explicativo sobre el síndrome de Down y mucha desesperación. Les duró poco. Hoy disfrutan de una pequeña estrella que ha abierto el camino para que historias como la suya dejen de ser noticia. Una más Hace ya muchos años que la firma de ropa infantil Gocco incluye entre los modelos para sus catálogos a niños con síndrome de Down. “¿Cómo no? Son igual de niños, juegan, van al cole, lo pasan bien”, explican desde la dirección de Marketing de la marca. En vez de recurrir a modelos, los niños protagonistas son los usuarios de la ropa Gocco, cada año diferentes y seleccionados solo por criterios de edad -“todos los niños son monos. Son niños”- y entre ellos seguirán figurando niños como Sofía, una pequeña con síndrome de Down. Su madre, Patricia Giral, asegura que ver a su hija en un catálogo de ropa no solo ayuda a la normalización de estos niños, sino que anima a las familias a entender que sus hijos pueden vivir y hacer las mismas cosas que el resto. “Como una más”. TEMAS RELACIONADOS: Sociedadsíndrome de down