miércoles, 14 de diciembre de 2011

CÁCERES
MARÍA JOSÉ TORREJÓN | CÁCERES.
MARÍA JOSÉ PÉREZEDUCADORA
«Te enseñan a valorar lo que es esencial; para ellos es importantísimo la lealtad»
JOSÉ MARÍA TOVAREDUCADOR
«Psicológicamente te afecta mucho porque no desconectas y tienes mucha responsabilidad»
Esta semana una noticia ha sobrecogido a la opinión pública. Tres menores con discapacidad aparecieron el lunes asesinados supuestamente por su cuidadora en una vivienda tutelada en la localidad vallisoletana de Boecillo. El inmueble estaba gestionado por Mensajeros de la Paz, la oenegé presidida por Ángel García Rodríguez, más conocido como el padre Ángel.
En Cáceres hay en la actualidad tres viviendas tuteladas por la administración destinadas a discapacitados. Dos de ellas están ocupadas por personas con un trastorno mental grave. Y en la otra habitan siete discapacitados psíquicos. En total, entre los tres pisos de la capital suman una quincena de inquilinos. A estos tres inmuebles hay que sumar un cuarto piso ocupado por diez jóvenes con síndrome de down, que conviven bajo la supervisión de profesionales especializados para aprender a tener una vida autónoma e independiente.
Se da la circunstancia de que la vivienda destinada a discapacitados psíquicos protagoniza una experiencia única en el país. A diferencia de lo que ocurre con el resto de inmuebles tutelados por la administración, en éste sus ocupantes conviven durante las 24 horas del día, los 365 días del año, con una familia: un matrimonio de educadores y sus dos hijas de 12 y 9 años. Aquí no hay cuidadores por turnos.
Basta echar un vistazo al buzón de correos colocado en la fachada del número 52 de la calle Potosí, en Nuevo Cáceres, para advertir que en su interior reside una familia muy numerosa. Los educadores José María Tovar y María José Pérez están al frente de la casa. Comparten vivienda y vida con sus dos hijas biológicas, María José y Alicia, y con otras siete personas más. Se trata de Mimi (46 años), José (35), Sole (34), Tomás (27), Vanesa (23), Maribel (26) y Beatriz (22).
Chema y María José comenzaron con el proyecto en 1993, cuando eran una joven pareja de novios. Cinco de los siete discapacitados que en estos momentos viven con ellos llegaron a su vivienda hace 18 años. Han recorrido el camino juntos. Procedían de familias desestructuradas y, hasta entonces, lo único que conocían eran centros de acogida. Nada que ver con el calor de un hogar.
María José y Chema reciben una subvención de la Junta de Extremadura por cada uno de sus inquilinos para hacer frente a gastos como el alojamiento, la alimentación, la luz o el agua. «La ropa se la compran ellos con la pensión que tienen», especifica el cabeza de familia. José es funcionario. Aprobó una de las plazas que la administración reserva a personas con discapacidad. Trabaja como conserje en los Servicios Territoriales de la antigua consejería de Igualdad y Empleo de la Junta, situados en la avenida de Hernán Cortés. El resto asiste a los talleres ocupacionales de Novaforma, una asociación que promueve la integración y promoción profesional, laboral y social de las personas con discapacidad.
Al igual que el inmueble de Valladolid, el primer piso que María José y su marido ocuparon también estaba regentado por Mensajeros de la Paz. El padre Ángel, a quien conocieron a través de una amiga en común, les sugirió embarcarse en el proyecto. Y ellos afrontaron el reto. En el año 2000 decidieron desvincularse de la oenegé. Crearon entonces su propia asociación (se llama Nace) y cogieron las riendas directamente de la vivienda. Sin intermediarios.
La experiencia
Llegar hasta aquí no ha sido fácil, reconocen. «Las normas no son distintas a las de un centro. Lo que ocurre es que, al haber más cercanía, el educador está más encima del chaval. Para ellos somos un referente», aclara Tovar. Su modelo de vida tiene pros y contras. «Creo que lo más positivo de todo es que a mis hijas se les está educando en un ambiente de solidaridad y ayuda», apostilla. «Son niños que no tienen dobleces. Te enseñan a valorar lo que es esencial. Para ellos es importantísimo la lealtad. Son muy cariñosos y fieles», comenta María José.
«Psicológicamente te afecta mucho. No desconectas. Y tienes mucha responsabilidad. Pero la ciudad de Cáceres nos ha beneficiado muchísimo para que este proyecto sea una realidad», cuenta Tovar cuando enumera los aspectos menos favorables de su experiencia. Ellos han tenido que enseñar a los siete a ser autónomos. Los muebles y electrodomésticos de la cocina están adaptados para que pueden hacer uso de ellos. Ya saben que antes de abrir la puerta deben mirar por la mirilla y que solo deben atravesar la calzada por un paso de peatones. Arreglan sus cuartos todas las mañanas. Les gusta hacer una visita semanal a la hamburguesería y no se pierden ni un capítulo de la serie de televisión 'La que se avecina'. Entre las aficiones personales destaca la pasión por los puzles de Vanesa, la buena mano de Sole y Maribel con el punto de cruz y la melomanía de Tomás.
La noticia del pasado lunes ha sobrecogido a los ocupantes del unifamiliar de la calle Potosí. Han seguido todas las noticias derivadas del caso de Boecillo. «Entiendo que son situaciones límite. No puede haber una persona sola durante todo el fin de semana con tres chavales con ese grado de minusvalía. Siempre que hay crisis se corta por el hilo más débil y a mí me da auténtico pavor pensar que ahora se pueda recortar en estos ámbitos», concluye Tovar, al frente de la familia y siete más.

Ellos pueden todo, porque los límites no existen

7 de Octubre de 2011  |   Tiempo de lectura: 4 minutos

Perú: Avance importante para el derecho a voto de las personas con discapacidad

Se requiere una reforma legislativa urgente para asegurar el sufragio universal


/noticias.info/ (Nueva York) – La decisión de Perú de restablecer el derecho a voto de miles de personas con discapacidad constituye una medida importante que contribuirá a asegurar su plena participación en la sociedad, señaló hoy Human Rights Watch. Más de 23,000 personas con discapacidades mentales e intelectuales habían sido excluidas del padrón electoral para las elecciones presidenciales de abril y junio de 2011 como resultado de una política del gobierno anterior.
El 10 de octubre de 2011, el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil dictó una resolución que dejó sin efecto una serie de políticas que excluían del censo electoral a personas con determinadas discapacidades mentales e intelectuales. El Registro también se comprometió a trabajar con los organismos gubernamentales relevantes para dar pronta resolución a esta situación.
El 14 de octubre, el Registro entregó un nuevo documento nacional de identidad, donde consta el dato del grupo de votación que se exige para participar en los sufragios, a María Alejandra Villanueva, una joven con síndrome de Down que recientemente planteó ante las Naciones Unidas su exclusión del padrón electoral en Perú.
“Pareciera que Perú ha reconocido que la exclusión arbitraria de miles de sus ciudadanos del derecho a voto, como ha sucedido en el país, pone en duda la esencia misma de una sociedad democrática”, afirmó Shantha Rau Barriga, investigadora y defensora de derechos de personas con discapacidad en Human Rights Watch. “Sin embargo, Perú aún tiene que reformar su Código Civil para asegurar que se garantice a todas las personas con discapacidad el derecho a la plena participación política”.
El Código Civil de Perú limita el ejercicio del derecho a voto de las personas con discapacidad y dispone que algunas personas, incluidas aquellas con discapacidad múltiple sensorial, son “absolutamente incapaces” de ejercer sus derechos civiles, y que tales derechos deben ser ejercidos por sus representantes legales. Estas disposiciones son contrarias a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por Perú en enero de 2008, la cual señala que “las personas con discapacidad tienen capacidad jurídica en igualdad de condiciones con las demás en todos los aspectos de la vida”, y esto incluye el derecho a voto y a la participación política.
Durante el último año, Human Rights Watch ha llevado a cabo un seguimiento de los obstáculos a la participación política que enfrentan las personas con discapacidad en Perú y el resto del mundo. En noviembre de 2010, luego de que varias personas con discapacidad denunciaran que se les había negado el derecho a voto, funcionarios peruanos admitieron que cerca de 20,000 personas con discapacidades intelectuales y psicosociales habían sido excluidas del padrón electoral.
En algunos casos, habían sido excluidas por políticas de los organismos pertinentes, y en otros casos el personal de tales organismos había resuelto arbitrariamente que no tenían derecho ni obligación de votar, ya que en Perú el voto tiene carácter obligatorio. A principios de diciembre, el Registro invitó a estas personas a empadronarse nuevamente. No obstante, debido a la poca anticipación y a que la medida no se comunicó de manera eficiente, menos de 60 personas con discapacidad pudieron reinscribirse antes del cierre del padrón de votantes. En consecuencia, miles de personas con discapacidad fueron excluidas de la posibilidad de votar en las elecciones nacionales.
“La presunción de que las personas con discapacidad mental e intelectual carecen de capacidad para votar es errónea e ilícita”, señaló Barriga. “Los votantes eligen a los candidatos por las más diversas razones. Sería absurdo insinuar que todos los votantes deberían probar su ‘capacidad electoral’ antes de emitir el sufragio”.
En su resolución de octubre, el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil se comprometió a crear una comisión encargada de tratar las multas impuestas a personas con discapacidad mental e intelectual que no pueden votar. La comisión estará integrada por representantes del Jurado Nacional de Elecciones, la Oficina Nacional de Procesos Electorales, la Defensoría del Pueblo, la Comisión de Inclusión Social y Personas con Discapacidad del Congreso de la República, y el Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad (CONADIS).
La resolución también obliga al Registro a emitir documentos nacionales de identidad en los cuales se incluya el dato del grupo de votación a todas las personas con discapacidad que hayan sido excluidas del padrón electoral, y exige que estos sean entregados gratuitamente en el domicilio de los titulares.
“Se trata de un paso importante para restablecer el derecho a voto de las personas con discapacidad”, manifestó Barriga. “Sin embargo, todavía faltan algunas medidas para asegurar su igualdad, y el gobierno debería además reformar el Código Civil y otras normas que vulneran los derechos y la dignidad de personas con discapacidad”.
Fuente:
Human Rights Watch
Página web:
http://www.hrw.org/es/news
29.11.2011.
Mi hija Down me ha enseñado la redención en la imperfección

No podía creerlo cuando lo escuchó. Es más, incluso pensó que su vida se habría terminado definitivamente en el momento en que su hijo naciese, allá por enero. Éstos eran los sentimientos que Kelle Hampton, una joven madre de Florida casada con Brett en el 2007, experimentó cuando el médico le dio una de las noticias más fuertes de toda su vida: su hija Nella Cordelia tenía Síndrome de Down.

Por Juan Antonio Ruiz | contintadeesperanza.blogspot.com

Pero retrocedamos en el tiempo y veamos cuál fue el camino que Kelle recorrió. Así lo relata ella misma: «Al principio, me sentía lista para dejar de lado mi oasis de confort y atravesar la dificultad, porque sólo así podemos cambiar el guión de nuestra vida y transformarla de aburrida a una de Óscar».
Pero no bastaba con "decidir tomar el toro por los cuernos" y lanzarse. No. «Debo ser honesta: hasta ese momento lo más difícil en mi vida sólo había sido tener a mi marido Brett lejos de casa por trabajo [...] Después esperar un segundo hijo. Perder uno; y quedarse de nuevo embarazada. Parecía tan real y, al mismo tiempo, un sueño. Preparar y tener todo en orden... perfectamente: la música para el momento del parto, las mantas hechas a mano y dobladas, todo lo necesario para el regreso a casa, el blusón que había comprado para la ocasión [...] Todo iba exactamente como pensaba e incluso mejor».
Por fin, llegó el momento del parto y a Kelle sólo le venía el pensamiento de que estaba por conocer a su hija. Y así fue. ¿Y cuáles fue su reacción?
«Entendí desde el primer momento que tenía Síndrome de Down, aunque nadie lo quisiese así. La tenía en brazos y lloraba... Ése fue el momento definitivo y que más me ha marcado en mi vida, el inicio de mi historia». 
No fue fácil, pues Kelle no dejaba de pensar en la posibilidad de que fuese otra niña, la que murió en su vientre antes, y no ésta, que no se esperaba. Pero la mirada y el cariño de los amigos la sacó adelante; incluso se apoyó en la fe de su padre:
«Pedí que dejasen entrar a mi padre a mi habitación. Él me sonrió y mientras sus ojos se llenaban de lágrimas me dijo: "No te preocupes. Nosotros la amamos". Cargó en brazos a mi hija y yo le pedí que dijese una oración. Y ahí, en la sala de parto, en donde antes había entrado ya muchísima gente, todos se reunieron alrededor de mi cama. Mi padre oró y dio gracias a Dios por el don de la vida de Nella y por las cosas maravillosas que había planeado para nosotros: para nuestra familia y para Nella. Amén». 
Y entonces sucedió uno de los momentos claves para el cambio de Kelle: «nunca olvidaré el momento en que llegó mi primogénita al hospital y tomó en brazos a Nella. Yo miraba la escena con agonía, en lágrimas; pero también con admiración, pues mi pequeña me enseñó a amar. Me mostró lo que es un amor incondicional, el que se lleva a cabo cuando no existen los estereotipos».
Llegó la noche... y con ella más agonía. A Kelle le venía la tentación de huir, de llevarse a su esposo y a su hija primogénita lejos, a su mundo perfecto. Pero fue la visión de Nella, justamente, la que le cambió: «Nella se convirtió mi promemoria constante: la vida no es una cuestión de etiqueta. No. La vida tiene como fin el amor, conocer y experimentar la verdadera bellaza. Esa para la que hemos sido creados». 
Y de esta idea nació también su blog: Enjoying the Small Things. Ahí Kelle cuenta su vida cotidiana con sus dos hijas, en donde ha aprendido a amar las pequeñas cosas, a contarlas y a fotografiarlas. Con sus posts, Kelle enseña a muchas madres a serlo de verdad, y a encontrar felicidad incluso donde parece no estar presente. Aquí un botón de muestra de su post del pasado 1º de noviembre:
«La gratitud es un modo de vivir más que una lección [...] y el mejor modo de enseñarla a los hijos es viviéndola nosotros [...] reconociendo cada pedazo de belleza que nos rodea. Antes enseñaba a mi hija la gratitud obligándola a decir gracias... con Lainey me preguntaba siempre si hacía lo correcto cuano la hacía llorar al negarle un juego, por ejemplo. Ahora me sorprendo siempre menos preocupada de la lista de deberes para descubrir por el contrario la gracia que significa mi casa, el instante presente, mi conciencia sobre el bien [...] Quiero que mis hijos se den cuenta de lo que me conmueve el mundo, pues sólo así podrán aprender a apreciar también ellos las cosas pequeñas». 
Los comentarios de otras madres no se hacen esperar: «Gracias por haberme dado un lugar en donde encontrar un punto de apoyo»; «doy gracias a Dios porque tú, Nella, Lainey y el resto de tu familia habéis entrado en mi vida, aunque sólo sea por internet»; «has cambiado, de verdad, el modo como veía la imperfección»; «me siento feliz de haber encontrado este blog en el que sigo tu camino. Has hecho una diferencia: para Nella, mi hija, y para todos los niños con Síndrome de Down».
Una persona dijo un día que los niños con Síndrome de Down sólo dan una mala noticia: el día de su nacimiento. El resto son todas buenas. Y seguramente Kelle estará de acuerdo con esto. Pues Nella le ha ayudado, según sus propias palabras, a «descubrir la belleza escondida en la presencia de las cosas». Eso que la misma Kelle llama como «la redención en la imperfección».

  • L apequeña taya Kennedy. Bruce Adams
    Taya Kennedy, una modelo infantil con síndrome de Down 11 DIC 2011 | Rosa Cuervas-Mons Solo unos pocos niños fueron capaces de enamorar a la cámara, sonreír en el momento preciso y captar la atención de los seleccionadores. Más de dos mil aspirantes para cincuenta plazas. Como cada año, el casting de modelos infantiles de la agencia británica Urban Angels estaba hasta la bandera. Solo unos pocos niños fueron capaces de enamorar a la cámara, sonreír en el momento preciso y captar la atención de los seleccionadores. Taya Kennedy fue una de ellos. “Brilla en las fotografías”, dijo la directora de la agencia. ¿Y lo del síndrome de Down? “No cambia el resultado. Taya es una estrella”. Animada por una prima suya, Gemma Andre (29 años), seleccionó dos fotografías de su hija tomadas con el móvil, rellenó el cuestionario y envió la inscripción al casting de modelos infantiles de la prestigiosa Urban Angels, que ha colocado a sus niños en desfiles y catálogos de Burberry, Stella McCartney, GAP, Marks and Spencer o H&M. “Ninguna pregunta se refería a la salud del niño, así que no mencioné nada sobre el síndrome de Down”, explicó más tarde Andre al rotativo Daily Mail, rendido a esta historia de integración de un niño con síndrome de Down. A los pocos días recibió la llamada de la agencia. Habían preseleccionado a Taya, nacida en septiembre de 2010, para el casting. Querían ver cómo actuaba en la sesión de fotos. Tampoco entonces Gemma mencionó nada sobre la salud de su hija. “Quería que compitiera en igualdad de condiciones, no que fuera la cuota de discapacidad”. Y llegó el gran día. Taya, acostumbrada a las interminables sesiones fotográficas de una madre primeriza, posó con la naturalidad propia de las estrellas. Sonrió a la cámara, no se dejó intimidar por los adultos, rio, hizo reír... enamoró a la agencia. Así que, días después, Gemma recibió una nueva llamada:“Es preciosa. La queremos en nuestros catálogos”. Entonces fue cuando preguntó si eran conscientes de que su hija tenía síndrome de Down. “Es irrelevante. La hemos seleccionado”. Las lágrimas que recorrieron el rostro de Gemma no fueron tanto de alegría porque su hija fuera a ser modelo -Mothercare ya se ha interesado por ella-, sino porque se había hecho realidad su sueño: que Taya fuera tratada como una niña igual que los demás niños, sin diferencias. El ‘pack’ completo Porque, desde que supieron que la pequeña Taya tenía síndrome de Down, Gemma y Robin (23 años) habían escuchado más noticias malas que buenas. Los médicos se limitaron a decirles todo lo que no podría hacer: no podrá andar hasta los tres o cuatro años, no tendrá una vida autónoma, no desarrollará todos los dientes, tardará mucho en hablar... “También me dijeron que no podría darle el pecho porque los niños con Down no pueden tragar bien”. Pero Gemma desafió las opiniones de los expertos. Fue a clases de crianza y consiguió amamantar a su hija durante nueve meses. La pequeña ya se sostiene de pie, dice mamá y papá y su tono muscular es el mismo que el de cualquier niño de su edad. “Ahora no hago caso a los médicos”, dice Gemma, que ha creado una web para su hija:Tayaslove.com. Y no solo eso. Taya ya tiene una cuenta para que el día de mañana pueda ir a la Universidad y sacarse el carné de conducir, y sus padres han decidido que irá a un colegio ordinario, en las mismas condiciones que el resto de los alumnos. Si algo molesta a Gemma, es que la gente le diga eso de ‘pobrecita’. “Hay mujeres que no pueden tener hijos y a mí Dios me ha regalado a esta niña tan especial”, explica ella para luego reconocer que, hoy, no cambiaría nada de su pequeña. “Es un pack; tiene problemas, pero también una energía increíble y una alegría permanente. Se levanta sonriendo y se acuesta sonriendo. Sin su discapacidad no sería ella, así que no, no cambiaríamos a Taya”. Eso sí, cuando Taya nació y el médico les comunicó que tenía síndrome de Down, no pudieron evitar sentirse desgraciados. “Pensamos que por qué a nosotros y nos lamentamos por la hija que habíamos imaginado”. Cuentan que cuando salieron del hospital tenían miedo, un folleto explicativo sobre el síndrome de Down y mucha desesperación. Les duró poco. Hoy disfrutan de una pequeña estrella que ha abierto el camino para que historias como la suya dejen de ser noticia. Una más Hace ya muchos años que la firma de ropa infantil Gocco incluye entre los modelos para sus catálogos a niños con síndrome de Down. “¿Cómo no? Son igual de niños, juegan, van al cole, lo pasan bien”, explican desde la dirección de Marketing de la marca. En vez de recurrir a modelos, los niños protagonistas son los usuarios de la ropa Gocco, cada año diferentes y seleccionados solo por criterios de edad -“todos los niños son monos. Son niños”- y entre ellos seguirán figurando niños como Sofía, una pequeña con síndrome de Down. Su madre, Patricia Giral, asegura que ver a su hija en un catálogo de ropa no solo ayuda a la normalización de estos niños, sino que anima a las familias a entender que sus hijos pueden vivir y hacer las mismas cosas que el resto. “Como una más”. TEMAS RELACIONADOS: Sociedadsíndrome de down

Cuando un "cromosoma de más" no es un obstáculo para alcanzar metas 
Martina es una joven que asiste a un colegio integrador el cual la semana pasada la nombró abanderada del nivel secundario. Ella posee Síndrome de Down pero asegura que no es un impedimento en su vida





Neuquén .- Martina es una joven que asiste a un colegio integrador el cual la semana pasada la nombró abanderada del nivel secundario. Ella posee Síndrome de Down pero asegura que no es un impedimento en su vida. Una vez egresada tiene pensado continuar estudiando una carrera universitaria.
Martina Komacek tiene 17 años y es una joven divertida y símpatica. “Cuando me dijieron que iba a ser abanderada me puse muy contenta y me largué a llorar de la emoción” explicó al describir el momento en que le dieron la noticia.
En un acto realizado la semana pasada en el colegio Umbrales que la tiene como alumna, la joven formó parte de la comisión de abanderados conformado por los alumnos con mejor desempeño escolar.
El colegio secundario posee las mismas materias que cualquier institución, es decir alrededor de doce por año. Yo elegí la orientación de administración de empresas aunque hay materias que me gustan más que otras” expresó.
El apoyo familiar es muy importante ya que sus padres y hermanas la incentivan para desenvolverse en la vida diaria. Aparte de ir al colegio hago danza y actuación” precisó Martina, quién asiste a academias de baile desde los seis años.
Sandra Nogués, madre de la joven explicó que ellos como núcleo familiar la incentivan para que se desenvuelva en los quehaceres cotidianos. Tenemos una acompañante terapéutica que sale con ella por las tardes para que sepa desenvolverse, por ejemplo al ir de compras o el andar por el centro”.
Desde su lugar, Martina explicó: “yo siempre le digo a la gente que me mira o me dice algo que soy una persona normal, que puedo hacer cosas como cualquier otro, con la única diferencia que tengo un cromosoma más”.

Cuando la integración suma importancia
Martina siempre asistió a colegios en Neuquén, pero desde séptimo grado concurre a la institución Umbrales en la ciudad de Cipolletti quien el próximo año la tendrá como egresada de quinto año.
“Siempre la tuvieron a ella como una alumna más; las evaluaciones son las mismas al igual que las tareas” contó su madre.
Con respecto al rol del docente, existen casos en los que se crea un vínculo que favorece la relación entre el alumno y el profesor. "Mi profe de Literatura Arte y Sociedad (LAS) es muy bueno y divertido, por eso es la materia que más me gusta” dice la joven. “Claudio confió en mí, y por eso formamos una buena amistad” agregó.
La institución le permitió a los padres que una maestra integradora presencia algunas clases para luego ayudar a Martina en las tareas del hogar, como así también aceptó que ella asistiera a clases con una notebook para tomar apuntes. “Prácticamente no usa carpetas, y eso la ayuda para organizarse al momento de estudiar” aclaró su padre Eduardo.
Con respecto a los estudios universitarios, Martina tiene decidida la carrera que seguirá al salir de quinto año. "Fuimos a averiguar a la Escuela Superior de Danza Contemporánea porque me gusta mucho bailar”, explicó Martina, quien el próximo año rendirá el examen de ingreso que establece la carrera (BC) .
INTEGRACIÓN Autonomía plena para las personas con síndrome de Down
El Ayuntamiento y Repsol financian un programa de emancipación
JAVIER BECERRA
A CORUÑA / LA VOZ
12/12/2011

«Cada vez hay menos prejuicios. Parecía que no podrían ir a escuelas ordinarias y van. Parecía que no podrían ejercer empleos comunes y lo están haciendo. Ahora veremos que pueden vivir solos». Ese es el estado de ánimo de Ricardo Santos, presidente de la Asociación Síndrome de Down Coruña de cara al Programa de Viviendas Independientes Transitorias. En él se persigue que personas con el síndrome de Down adquieran las habilidades necesarias y la autonomía plena para poder vivir independientemente en un entorno normalizado.
El plan, que cuesta 9.000 euros y está financiado por Repsol y el Ayuntamiento, se desarrollará en una vivienda en el Barrio de las Flores. Tal y como indicó Santos, se trata de un piso de tres habitaciones en el que podrán estar tres personas simultáneamente.
Se trata de períodos de convivencia en el piso a lo largo de tres fases: siete días en un primer momento, un mes en una segunda fase y tres meses en la tercera y última etapa. «Se prevé que en todo el año puedan pasar hasta nueve personas», sostiene Santos, que explica que la filosofía del programa pasa por una tutela que paulatinamente desaparecerá hasta la emancipación plena. «Los primeros que verán que todo es normal son los vecinos. La ausencia de noticias será la demostración», augura.
De 18 a 35 años
Para poder participar en el programa se exige que la persona tenga entre 18 y 35 años, que trabaje o esté en búsqueda activa de empleo y reúna unas habilidades mínimas «que casi todos tienen», apunta el presidente de la entidad.
Carlos Negreira subrayó la importancia de esta iniciativa, tanto para las personas son síndrome de Down como para sus familias: «Tienen que aprender que no deben estar siempre encima y confiar en sus capacidades». En ese sentido, el alcalde prometió «un total apoyo a todo lo que suponga integración», ya que considera que es «un reto para todos».
Por su parte, el director delegado del complejo industrial de Repsol en A Coruña, Luis Felipe Llamas, afirmó que «la integración plena debe ser una meta para alcanzar».