jueves, 10 de noviembre de 2011

¿Estamos diagnosticando mal a las niñas con autismo?

El autismo y probablemente otros trastornos del espectro autista (TEA) son mucho más comunes en niños que en niñas. Se calcula que hay 4 niños afectados de autismo por cada niña. Pero en los casos más favorables, lo que llamamos autismo de alto funcionamiento y síndrome de Asperger, la proporción llega a ser de ocho a uno. La explicación más común es que esta diferencia se debe a causas genéticas, como en muchos otros casos de herencia ligada al sexo pero la realidad puede no ser tan simple.  Se ha visto que las niñas serían menos afectadas por las variantes genéticas raras que van unidas al autismo en niños mientras que las niñas afectadas tienen pérdidas de ADN (delecciones) o copias en exceso (duplicaciones) lo que suele ir unido a síntomas más graves, lo que dejaría menos niñas en ese grupo con mejor pronóstico. Una segunda explicación es lo que se ha llamado la teoría del “cerebro masculino extremo”, donde el cerebro afectado por el autismo tendría exageradas las características típicas del cerebro masculino y se podría deber a unos niveles anormalmente altos de testosterona en el útero, afectando al feto durante el embarazo.
Un trabajo publicado en la revista Research in Developmental Disabilities por Copp y Gillberg plantea que los síntomas en el síndrome de Asperger pueden ser también diferentes en niños y en niñas. Como la mayoría de los niños afectados son niños, el estudio plantea que muchas niñas con autismo de alto funcionamiento pueden estar siendo diagnosticadas más tarde  (dos años más tarde de media) o, directamente, no ser detectadas y no recibir el apoyo que mejoraría su situación y evolución.
La importancia del estudio es que muy pocas investigaciones incluyen niñas en el diseño (son más difíciles de encontrar) y aún menos se fijan en las diferencias entre ambos sexos. Eso hace que se mantengan muchas ideas preconcebidas sobre diferencias entre niños y niñas e incluso comentarios muy extendidos pero sin un análisis estadístico o un diseño científico específico sobre las dificultades para diagnosticar a muchas niñas que pueda aclarar la situación.
Junto a las dos explicaciones que hemos planteado antes (causas genéticas y la exposición a testosterona) estos resultados plantean otra hipótesis para las diferencias en la prevalencia entre niños y niñas, simplemente que nuestros instrumentos de diagnóstico no estén detectando a un número importante de niñas afectadas. De hecho, muchos de estos instrumentos han sido diseñados trabajando exclusivamente con niños y si los síntomas en niñas son, como parece, algo diferentes, los tests pueden estar fallando en niñas inteligentes que sí tendrían un TEA.
¿Cuáles son las diferencias entre los síntomas de niños y niñas? Los padres de niñas afectadas dicen que a menudo las preguntas que les hacen no identifican las peculiaridades en el comportamiento de sus hijas. Al contrario que el criterio típico con los muchachos, parece que las niñas con autismo están a menudo interesadas en el juego imaginativo, incluso de una forma obsesiva en algunos casos. Del mismo modo, una niña con un TEA puede estar interesada y motivada para formar un grupo social pero no tiene éxito a la hora de establecer esas relaciones. Es decir, al contrario que el muchacho que no muestra interés, ella si lo muestra, pero no lo consigue. Los padres de niñas también señalan con más frecuencia que los padres de niños que “su hija interactúa sobre todo con niños más pequeños”. Los padres de niños marcan, por el contrario, con más frecuencia que su hijo “no tiene amigos íntimos” o que “sus compañeros le ven como un pequeño profesor”. Los padres de las niñas también marcan en mayor número “es descuidado con su apariencia física y su forma de vestir” o es “muy cabezota” (“very determined”) Como vemos, las diferencias son sutiles pero parecen indicar un mayor interés por la interacción social en las niñas afectadas, por ejemplo, ya que aunque no conecten bien con los niños de su edad tienen interés en hacerlo con niños más pequeños que les permiten establecer las reglas de juego. Las niñas también “evitan las demandas” en mayor medida que los niños. Parece que las personas con autismo evitan atender las cosas que les piden otras personas porque sienten ansiedad si no son ellos los que controlan las acciones. Las niñas parece que responden de una forma más pasiva, ignorando la petición, que los niños, que actuarían en mayor medida “a la contra”. Quizá estos estudios nos ayuden a mejorar nuestros diagnósticos y no dejar a ningún niño, niña realmente, detrás.
Para leer más:
  • Kopp S, Gillberg C. (2011) The Autism Spectrum Screening Questionnaire (ASSQ)-Revised Extended Version (ASSQ-REV): An instrument for better capturing the autism phenotype in girls? A preliminary study involving 191 clinical cases and community controls. Res Dev Disabil. 32(6):2875-2888.
Estas y otras más informaciones de gran interés podéis leerlas en mi blog personalUniDiversidad. Observaciones y pensamientos.

FUENTE: 
http://autismodiario.org/2011/11/03/%c2%bfestamos-diagnosticando-mal-a-las-ninas-con-autismo/



FACILITAR EL LENGUAJE NIÑOS AUTISTAS NO VERBALES

Un nuevo método para facilitar el lenguaje en niños no verbales con autismo

Alrededor del 25% de los niños con autismo no son verbales, es decir, no poseen lenguaje oral. Con ellos se usan sistemas de comunicación alternativa, sistemas basados en pictogramas, comunicadores digitales, agendas, lenguaje con signos …, etc. Y ciertamente uno de los grandes deseos de las familias es que el niño o niña tenga algo de lenguaje oral. Y aunque la comunicación no siempre está ligada al lenguaje oral, la obtención del mismo representa un hito en la adquisición de otras habilidades del niño.
El 29 de Septiembre se publicó en la revista Plos One un artículo de investigación que les va a interesar mucho si su hijo no tienen lenguaje verbal. El artículo titulado “Auditory-Motor Mapping Training as an Intervention to Facilitate Speech Output in Non-Verbal Children with Autism: A Proof of Concept Study” nos habla precisamente de un nuevo sistema para promover el lenguaje verbal. Normalmente, la adquisición de lenguaje verbal en niños o niñas con autismo, es siempre un muy buen indicador de la progresión. El propósito de esta investigación ha sido validar la capacidad de un nuevo sistema para conseguir que el niño inicie el proceso verbal.
Durante la terapia de AMMT
Auditory-Motor Mapping Training” (AMMT) es el curioso nombre que tiene el procedimiento que ha sido desarrollado por el “Beth Israel Deaconess Medical Center” (BIDMC) y se basa en la capacidad y calidad auditiva que los niños con autismo tienen al oír música. Según la Doctora Catalina Wan -autora principal de este estudio e investigadora del “Music and Neuroimaging Laboratory of BIDMC’s Department of Neurology” y del “Neurology at Harvard Medical School (HMS)”- a pesar de la gran cantidad de niños no verbales no existen demasiados sistemas destinados a favorecer y ayudar el inicio del habla. El AMMT se basa en una combinación de entrenamiento motor y auditivo, de forma que aprovecha las capacidades inherentes a los niños con autismo para poder involucrar otras áreas de interés y a su vez activar determinadas zonas del cerebro relacionadas con este tema. Según Gottfried Schlaug -Director del Laboratorio de Música y Neuroimágen del BIDMC y profesor asociado de Neurología en la Escuela de Medicina de Harvard- el desarrollo de este sistema está ligado a un sistema usado previamente en pacientes que habían tenido accidentes cerebrovasculares con un resultado de afasia y perdida de las capacidades verbales. Este sistema previo se basaba en la terapia de entonación melódica que había dado muy buenos resultados.
Para iniciar el estudio se seleccionaron a seis niños -del área metropolitana de Boston- no verbales con autismo y con edades comprendidas entre los 5 y 9 años. Cada niño recibió 5 sesiones semanales de AMNT durante ocho semanas, hasta llegar a 40 sesiones. Y tras estas sesiones los niños presentaron sus primeras capacidades verbales, siendo esto un paso crítico en el desarrollo futuro de los niños. Quisiera recalcar que el desarrollo del lenguaje está íntimamente ligado al desarrollo de la inteligencia (tal y como la conocemos), es por ello muy importante que el niño pueda adquirir la capacidad de la comprensión correcta del lenguaje para mejorar en otras áreas que están íntimamente relacionadas. En niños que han superado la temida barrera de la adquisición del habla, este sistema puede representar una pequeña revolución que ayude a seguir rompiendo viejas creencias.
El sistema se basa en la combinación de una entonación determinada acompañada por el sonido de un par de tambores, de esta forma se facilita el mapeo audiomotor. Esto es muy similar al sistema usado por los bebés para la creación de estadísticas y patrones de lenguaje(1). El terapeuta introduce las palabras o frases en forma de canción mientras toca los tambores de forma acompasada. Este acto se realiza de manera muy estructurada y repetitiva. Esta respuesta positiva está relacionada -tal y como comentábamos al principio- con el interés y calidad empática del niño con autismo hacia la música, y convierte la terapia en algo agradable para el niño. El binomio canto-percusión activa las regiones cerebrales involucradas en los aspectos visuales, auditivos, motores y representaciones mentales de tales acciones. Esta involucración afecta al lóbulo temporal, las regiones frontal, posterior y media, las cuales se presume son las relacionadas con las neuronas espejo(2). La zona frontoparietal está relacionada con la parte motora, que según la teoría de las neuronas espejo, se activa no solo cuando ejecutamos la acción, sino cuando la vemos u oímos.
Basados en esta compleja interrelación, el uso de la terapia AMMT se vincula con la percepción de los sonidos con articulación oral (Palabras o frases) y la acción motora en sí necesaria para la articulación. De esta forma se fortalecen las relaciones entre las funciones anatómicas propias del habla y la auditiva que conecta con las regiones motoras del cerebro, facilitando así las habilidades de comunicación.
Existen en la literatura científica casos documentados sobre niños que adquirieron lenguaje tras una intervención similar, pero estos casos no estaban suficientemente bien documentados, y no se sabía con certeza si esta adquisición de lenguaje verbal era debida a la evolución propia de los niños o estaba directamente involucrada con este tipo de intervención.
Los niños objeto del estudio habían sido valorados mediante la prueba “Childhood Autism Rating Scale” (CARS) y habían recibido todos ellos terapia de lenguaje durante al menos 18 meses sin resultado alguno en la adquisición de un lenguaje mínimo funcional. Todos los participantes del estudio mostraron mejoras significativas tras las 40 sesiones. Presentándose el mayor avance en las primeras 15 sesiones y manteniéndose los logros adquiridos dos meses después de la finalización del estudio.
Características de los participantes del estudio
Y aunque tras las sesiones los niños habían iniciado la adquisición de lenguaje, ciertamente seguían presentado carencias en el mismo, pero su capacidad posterior para adquirir nuevas palabras aumentó, más si cabe que se partía de un nivel cero de lenguaje previo. Añadir que es una intervención de muy poco costo, ya que salvo una mesa, dos sillas, un par de tambores y el/la terapeuta no hace falta nada más.
Este estudio nos abre una nueva puerta para una mejora en la intervención dedicada a la adquisición de habilidades del lenguaje en niños con autismo.
ANEXO:

lunes, 7 de noviembre de 2011

NUEVOS TRATAMIENTOS FARMACOLÓGICOS

Lunes, 7 noviembre 2011
Neurología

Tratamiento farmacológico prometedor para mitigar los problemas de lenguaje y sociabilidad de los autistas

La mayoría de los tratamientos con medicamentos para las personas con autismo se han centrado en los problemas psiquiátricos, como la agresividad y la ansiedad.

Ahora, un equipo de investigadores examina el uso del propranolol para atenuar otros rasgos anómalos asociados al autismo, entre los que figuran los comportamientos repetitivos obsesivos, y las dificultades con las habilidades sociales y con el lenguaje.

El propranolol es un fármaco utilizado comúnmente para tratar la hipertensión arterial y regular la frecuencia cardíaca, así como también para mitigar las manifestaciones físicas de la ansiedad.

Los investigadores, de la Universidad de Missouri, creen que el fármaco tiene el potencial de mejorar la capacidad del lenguaje y puede ayudar a las personas con autismo a actuar adecuadamente en situaciones sociales, incluyendo el contacto ocular con otras personas.

Las mejoras en el uso del lenguaje y en la conducta social son importantes porque estos dos apartados figuran entre los tres apartados principales que muestran anomalías en el autismo. Los ensayos clínicos evaluarán el efecto del medicamento en esas funciones, y para atenuar las conductas repetitivas obsesivas.

El equipo de David Beversdorf, profesor del Centro Thompson para el Autismo y los Trastornos del Desarrollo Neurológico, adscrito a la Universidad de Missouri, es el primero en estudiar los beneficios del fármaco en el autismo de una manera controlada.


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David Beversdorf. (Foto: U. Missouri)
El propranolol se ha utilizado durante décadas, con pocos efectos secundarios en las personas con un estado de salud razonablemente bueno. Sin embargo, antes de que se pueda comenzar a usar para atenuar los síntomas del autismo, habrá que realizar ensayos clínicos que aclaren si los beneficios son duraderos y si valen la pena en comparación con los posibles efectos secundarios que los tratamientos de esta clase generen.

El propranolol actúa reduciendo el efecto de la norepinefrina liberada por el estrés, con el fin de que el cerebro funcione como si no existiera tal estrés. Esto es beneficioso para las personas que, por ejemplo, se ponen tan nerviosas al responder un examen en el aula, que se quedan en blanco. En las personas con autismo, el cerebro está configurado de una manera diferente, y esto hace el procesamiento más rígido en términos de función social y de lenguaje. Los investigadores creen que el fármaco actúa sobre las estructuras de las que depende ese procesamiento, de un modo tal que mejora su funcionalidad y la aproxima a la de una persona sin autismo.

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lunes, 31 de octubre de 2011

Las imágenes muestran a la chofer de un autobus escolar y a su ayudante golpeando salvajemente a un niño de 12 años. Los padres presentaron demanda millonaria.
IMÁGENES
Impactantes imágenes llegan desde Estados Unidos tras la publiación de un video en el que se puede observar la brutal agresión física a la que es sometido un menor de edad que sufre de autismo.
Si bien el caso ocurrió en el año 2009 y motivó una presentación judicial por parte de los padres del niño, las imágenes tomadas por la cámara de seguridad del autobus recién fueron publicadas este viernes.
En el video se puede ver a la chofer del móvil, Alice Davis Holland y a su asistente Mary Alice Evans, ambas trabajadoras del Bedford County School, golpeando con extrema violencia a un niño de 12 años que sufre de autismo.
Los padres del menor presentaron una demanda judicial por 20 millones de dólares contra las agresoras, contra la directora del departamento de pedagogía y contra el colegio del condado Bedford.
Vea el video de la agresión

Richard Mills, Director de la Asociación Británica de Autismo

«A un niño con autismo la ropa o un ruido le pueden dañar»

Según recientes estudios, el 70% de niños con autismo sufre depresión o ansiedad

15.10.11 - 02:30 -
«Lo difícil es saber si el comportamiento se debe a problemas físicos o psiquiátricos»

A Temple Grandin, profesora de Universidad con autismo, la ropa le rascaba como la arena cuando era niña. De estas dificultades de percepción sensorial en el autismo ha hablado en Donostia Richard Mills, director de Investigación de la Asociación Británica de Autismo, en una charla organizada por Gautena. «Recientes investigaciones muestran que el 70% de los niños con autismo sufre problemas psiquiátricos como ansiedad o depresión», dice.
- ¿De qué manera la intervención temprana en niños con autismo puede modificar su futuro?
- No sabemos hasta qué punto puede servir, porque faltan estudios científicos que lo demuestren, pero el sentido común indica que la intervención temprana tiene que ser muy importante. A esas edades el cerebro aún tiene plasticidad. Pero ello no debe esconder la necesidad de apoyo a estas personas a lo largo de su vida adulta.
- 'Tú no sabes lo que se siente al ser yo. Cuando no puedes estar quieta porque sientes que tus piernas se queman o notas cien hormigas trepando por tus brazos'. Lo escribe una niña con autismo que fue diagnosticada como mentalmente deficiente. Casos como éste, que pueden verse en el blog de la web de Gautena, ¿ayudarán en la investigación?
- La comunicación es fundamental. Permite a las personas con autismo elegir y con ello disminuir de forma radical sus problemas de conducta. Basta con imaginar la propia situación si tienes dolor, hambre o sed y no puedes decírselo a nadie. O quieres algo y la gente no te entiende. Qué frustrante puede resultar. Basta con recordar momentos en que uno mismo ha sentido temor o ansiedad extrema. Las personas con autismo no comprenden lo que piensa el otro, si es amigable o va a atacarles. Los ordenadores les ayudan, porque son dispositivos objetivos y predecibles. En vez de pronunciar palabras abstractas pueden manejar imágenes o letras, que son más concretas. Las personas con autismo no son hábiles con el lenguaje ni con las palabras. Hace unos años conocí a un niño en la India que fue llevado a Inglaterra para ser examinado por un colega. Su nombre es Tito Mukhopadhyay. Fue diagnosticado en su infancia con autismo severo por su falta de lenguaje y poca conexión con el mundo. Tito ha escrito varios libros.
- ¿Sí?
- No habla pero ha escrito prosa, poesía y textos filosóficos. Es uno de los primeros niños con un problema de autismo semejante que utilizó un teclado. Antes se comunicaba con una tablilla de madera con letras. Así fue capaz de ir armando palabras. Su madre le alentó. Yo le he visto trabajar y es asombroso. Su último libro, en inglés, se titula 'Cómo puedo hablar si mis labios no se mueven. Un viaje a mi mente con autismo'. Es una persona arquetípicamente autista y muy inteligente.
- Casos como el de Tito alumbrarán la investigación...
- Son una ventana en el mundo del autismo. Describen dificultades sensoriales y cómo sienten que pierden el control sobre su propio cuerpo. No pueden soportar algunos sonidos o el roce de algunos tejidos. Hay también un análisis lógico y racional de las relaciones sociales sin captar lo intuitivo o no verbal. Tienen una falta de entendimiento del contexto social.
- ¿Los problemas de percepción sensorial pueden ser una vía de investigación en el autismo?
- Hay una comprensión cada vez mayor sobre la neurología del autismo, la manera en que ese cerebro funciona. Podemos observar las diferencias entre un cerebro con autismo o sin él en determinadas situaciones. Las informaciones sensoriales están implicadas en funcionamientos cerebrales relacionados con el autismo. Hace pocos años nuestra comprensión del funcionamiento sensorial en el autismo era más limitada. Y ahora es una cuestión central en la evaluación. Ayuda a adaptar programas y organizar un entorno facilitador.
- En Donostia ha hablado sobre salud mental y autismo. ¿Cuáles son las últimas investigaciones?
- Un reciente estudio del Instituto de Psiquiatría de Londres, dirigido por Emily Simonoff, demuestra que en niños con autismo hasta un 70% tendrían también problemas psiquiátricos. No se trata de esquizofrenia ni psicosis, sino de ansiedad, depresión, desorden de alimentación, fobias o miedos. Tener autismo te hace más proclive a ello.
- Difícil lo pone...
- La dificultad está en reconocer si el problema de comportamiento se debe al autismo o a los problemas psiquiátricos asociados. Si se relaciona con el autismo, la intervención deberá investigar los problemas sensoriales y físicos. Y si viene por problemas psiquiátricos, habrá que utilizar la medicación apropiada a cada caso.
- Se trata de hacer la vida más fácil a la persona con autismo...
- En la Asociación Británica de Autismo hemos creado el programa 'Spell'. Se busca ofrecer mucha estructura y significado, trabajar las fortalezas del niño, tener empatía con la forma en que piensa, mantener un entorno de perfil bajo, sin confrontaciones e ir de la mano con la familia. La investigación y la práctica así nos lo han indicado. 

Nuevas investigaciones sobre SD Y TEA

El Autismo puede Diagnosticarse en el Síndrome de Down


By: HEIDI SPLETE, Clinical Psychiatry News Digital Network

10/20/11
Los niños que padecen síndrome de Down pueden ser diagnosticados de autismo mediante los criterios de los trastornos del espectro autista extraídos del Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM), según se desprende de los resultados de un análisis de grupo de 293 niños con síndrome de Down.
Estudios anteriores sugirieron que los trastornos del espectro autista (TEA) no pueden diagnosticarse eficazmente en niños que padecen síndrome de Down (SD), por el deterioro cognitivo que se asocia al síndrome de Down, aseguró el Dr. N.Y. Ji de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore.
En su estudio, el Dr. Ji y sus colegas utilizaron la Lista de Comprobación del Comportamiento Aberrante para que los niños con SD y TEA cumplen los criterios del DSM para los diagnósticos autistas (J. Intellect. Disabil. Res. 2011 Aug. 30 [doi:10.1111/j.1365-2788.2011.0465.x]).
Los investigadores analizaron a más de 1000 niños de entre 0 y 21 años que visitaron la clínica síndrome de Down del Instituto Kennedy Krieger de Baltimore, en el periodo que va de 1992 a 2008. Identificaron a 293 niños para un análisis de grupo y utilizaron la Lista de Comprobación del Comportamiento Aberrante-Comunidad (ABC-C) así como la Lista de Conducta Autista para identificar características autistas. A efectos comparativos, los investigadores también identificaron a todos aquellos niños con SD y otras dos comorbididades frecuentes: el trastorno traumático de la conducta (TTC) y el trastorno de movimientos estereotípicos (TME).
En suma, 114 niños (39%) cumplían los criterios para el TEA, 104 (36%) para TTC, y 43 (15%) para el TME. Otros 32 niños (11%) no cumplían ningún criterio para ninguna patología psiquiátrica coexistente, además del SD.
Los investigadores dividieron a los niños en 4 grupos según la ABC-C y la Lista de Conducta Autista.
Los participantes de los grupos 1 y 4 presentaban niveles más bajos de funcionamiento intelectual que los participantes de los grupos 2 y 3, aunque no se observó una diferencia notable en la media de edad de ninguno de los grupos, advirtieron los investigadores.
Además, los niños del grupo 1 tenían muchos más problemas conductuales, incluida una fuerte conducta traumática e intentos autolíticos.
Los niños del grupo 2 presentaban las puntuaciones ABC-C más bajas y los niveles más moderados de trastorno de inadaptación.
Los niños del grupo 3 presentaban puntuaciones altas de conducta traumática, similares a las observadas en el grupo 1, pero trastornos autistas mucho menos severos.
Comparados con los otros grupos, los niños del grupo 4 presentaban los trastornos autistas más severos.
Los niños de los grupos 1 y 4 fueron sometidos a un análisis adicional para confirmar que se parecían al SD original + grupo diagnóstico de TEA. Este análisis adicional confirmó que los niños con SD, TEA y “conductas más irritables e hiperactivas así como niveles autolíticos altos” eran más propensos a terminar en el grupo 1, mientras los niños con conducta autista más severa solían terminar en el grupo 4. Además, muchos más niños del grupo 4 tenían antecedentes de TEA de aparición tardía que los niños del grupo 1.
“Estos datos también avalan la existencia de subtipos del TEA en el SD, en línea con la heterogeneidad del trastorno de conducta entre la población general,” aseguraron los investigadores.
Este estudio se vio limitado por el relativamente pequeño nº de niños de cada categoría, así como por el uso, solamente, de datos del ABC-C para el análisis primario, explicaron los investigadores.
No obstante, los hallazgos se suman al campo de la investigación del SD porque confirman los criterios diagnósticos del ABC en niños con SD. Nuevos estudios longitudinales podrían examinar si los diagnósticos del ABC se mantienen estables con el paso del tiempo. Son necesarios instrumentos conductuales que ayuden a los médicos a reconocer las comorbididades y sugerir medidas dirigidas, añadieron.
“Hace tiempo que sabemos que el síndrome de Down se asocia a muchos resultados conductuales y del neurodesarrollo,” aseguró el Dr. George T. Capone, coautor del estudio. “Planteamos la hipótesis de que las relaciones entre la función del desarrollo y la conducta no sean al azar; más bien, ambas se asocian, de tal forma, que los distintos grupos de conducta puedan identificarse.”
El estudio subraya el punto de que los niños que padecen síndrome de Down no son todos iguales, advirtió, lo cual tiene “implicaciones directas para nuestra manera de entender cómo se organiza el cerebro y, quizá, la relación que existe entre el genotipo y el fenotipo de los niños pequeños que son diagnosticados.”
Ni al Dr. Capone ni a ninguno de sus colegas les sorprendieron los hallazgos, dijo, porque “hace tiempo que veníamos observando que los niños que padecen síndrome de Down y trastorno adaptativo se diferencian de sus colegas que tienen este diagnóstico.” Estas diferencias son, obviamente, mensurables tanto para los padres que responden a los cuestionarios de conducta validada como para los pediatras que están especializados en neurodesarrollo y utilizan la clasificación del ABC para identificar trastornos de salud mental y de la conducta.
Recientemente se ha sugerido que debe llevarse a cabo una mayor vigilancia, cribado y valoración de los problemas atípicos del desarrollo y la conducta, en las directrices “Supervisión Sanitaria para Niños con Síndrome de Down”, de la Academia Americana de Pediatría (Pediatrics 2011 128:393-406).
“Los hallazgos de nuestro estudio avalan la existencia de grupos de conducta bien delimitados en niños que padecen SD, además, en nuestra clínica hemos tenido éxito, a nivel educativo, cuando estos asuntos se reconocieron y, en consecuencia, pudieron abordarse. Los pediatras pueden hacer a las familias un gran servicio si reconocen que una patología del neurodesarrollo coexistente podría estar presente,” dijo el Dr. Capone, del departamento de pediatría de la Universidad John Hopkins, que también es director de la clínica síndrome de Down del Instituto Kennedy Krieger, ambas con sede en Baltimore. Con una adecuada evaluación y tratamiento, concluyó, los niños que padecen SD y trastornos traumáticos o TEA pueden beneficiarse de una combinación de medicación y tratamiento conductual, además de un programa formativo que haga hincapié en la comunicación funcional y en el desarrollo de las habilidades sociales.
Este estudio está subvencionado, en parte, por becas de Autism Speaks, una asociación sin ánimo de lucro. Los investigadores no declararon conflicto de interés económico alguno.

Características faciales ayudarían a encontrar el origen del autismo

Estudio señala que los niños con esta enfermedad tienen ojos más amplios y una frente más grande comparados con los de un niño normal, entre otros rasgos.

por Agencias - 23/10/2011 - 12:56
Un nuevo estudio señala que las características faciales de un niño ayudarían a explicar el origen del autismo, ya que un niño con esta enfermedad presenta diferentes rasgos que un niño normal.
La investigación, aparecida el 14 de octubre en la publicación Autismo Molecular, comparó los rasgos faciales de 64 niños con autismo, con los rostros de 41 niños normales, entre 8 y 12 años. Después de mapear 17 puntos de la cara con una cámara 3D, los investigadores encontraron resultados significativos entre los dos grupos.
Los niños con autismo tenían ojos más amplios y una frente más grande, comparados con los de un niño normal. Los niños con autismo también presentaban una región más corta en la parte media de la cara -incluyendo la nariz y las mejillas-, así como una boca más amplia y pronunciada en la parte debajo de la nariz y encima del labio superior.
El estudio también encontró que los niños con un autismo más severo y que presentan problemas de conducta, de lenguaje, comportamientos repititivos, tenían rasgos faciales diferentes a los de un niño con autismo medio.
"Aún no está claro si el autismo es causado por la genética o por factores ambientales", dice la doctora Kristina Aldridge, de la Universidad de Missouri. "Si podemos identificar cuándo se producen estos cambios faciales, podríamos determinar cuándo el autismo comienza a desarrollarse en un niño", dijo.